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Fármacos Online

Ansiolítico

Los ansiolíticos son fármacos que actúan sobre el sistema nervioso central (SNC) logrando reducir la ansiedad y la angustia del paciente. La enorme mayoría de los medicamentos que se utilizan para este fin se denominan benzodiacepinas.

Ansiolíticos

Estas drogas psicotrópicas tienen como fin la disminución de la frecuencia cardíaca y respiratoria, al tiempo que consiguen hacer que descienda la sensación de nervios y de tensión.

Su mecanismo de acción se basa en potenciar la acción del neurotransmisor GABA, es decir, del inhibidor neuronal más relevante del SNC. No en vano, el paciente experimenta la ansiada sensación de calma y relajación muscular.

¿Para qué sirven?

Podría decirse que los ansiolíticos, que también reciben el nombre de tranquilizantes menores, son principios activos que se recetan primordialmente para mitigar los síntomas de la angustia y la ansiedad, así como para mitigar en ciertas ocasiones los síntomas que provocan los trastornos del estado de ánimo. Asimismo, también sirven para evitar las convulsiones.

Las benzodiacepinas suelen encontrarse en forma de medicamentos genéricos y se reconocen por llevar la terminación “pam”.

Se dividen en 4 grupos dependiendo de la duración de tales fármacos:

  1. Medicamentos de duración ultra-corta: menos de 6 horas
  2. Medicamentos de duración corta: menos de 12 horas. Han de ser tomados antes de irse a dormir y son susceptibles de provocar efectos rebote de ansiedad o insomnio
  3. Medicamentos intermedios: su duración oscila entre las 12 y las 24 horas y cuentan con efectos a mitad del día o insomnio
  4. Medicamentos de acción larga: su duración es mayor de 24 horas. Cuentan con fuertes efectos sedantes y se usan comúnmente para frenar el insomnio de los pacientes

¿Cuándo aplicarlos?

Los ansiolíticos se han de aplicar en los casos en los que sean necesario aliviar o suprimir los síntomas de la ansiedad y de la angustia, reconducir el estado de ánimo o impedir que se produzcan convulsiones.

Es necesario aplicar los ansiolíticos con precaución y en ningún caso durante un tiempo demasiado prolongado, ya que podrían llegar a causar dependencia psicológica.

Partiendo de la base de son fármacos que alivian los síntomas de un modo muy efectivo, lo habitual es que los pacientes tiendan a tomarlos en cada episodio de ansiedad o tensión, por lo que están destinados a tratamientos cortos.

Los ansiolíticos no pueden ser retirados de manera tajante, sino a través de un seguimiento gradual que se encamine a una dosis menor.