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Fármacos Online

Anticonvulsivantes

Los anticonvulsionantes son aquellos fármacos que se utilizan para combatir las epilepsias, para lo que presentan múltiples mecanismos de acción. Estos fármacos se utilizan principalmente para el tratamiento crónico de las epilepsias, así como para el tratamiento agudo de las convulsiones y del estado del mal epiléptico o la migraña.

anticonvulsivantes

No suelen unirse mucho a proteínas plasmáticas y un elevado porcentaje de ellos, presentan metabolismo hepático, lo que les permite la interactuación con otros medicamentos. Los anticonvulsionantes o antiepilépticos suelen presentar efectos secundarios, si bien no suelen ser graves. Entre ellos sobresalen los leves mareos, el ligero aumento de peso y  el cansancio.

En líneas generales, se suelen absorber por vía oral, con una biodisponibilidad del 80%. Además se dividen en base a criterios distintos:

  • De primera generación o clásicos
  • De segunda generación
  • De tercera generación

¿Para qué sirven?

Los anticonvulsionantes son fármacos utilizados con frecuencia para el tratamiento de “ataques” de epilepsia y también son efectivos para el alivio del dolor que causa daños a los nervios, bien por lesión o enfermedad.

El tipo de dolor que mejor responde es el dolor neuropático como  el dolor persistente que se experimenta en un área afectada con anterioridad por un herpes, del estilo del que se produce en la neuralgia postherpética y las complicaciones dolorosas de la diabetes. Prácticamente dos tercios de los pacientes que toman carbamazepina o gabapentina pueden esperar bastantes logros en lo relativo al alivio de su dolor.

¿Cuándo aplicarlos?

Los antiepilépticos han de ser empleados en el tratamiento de la epilepsia. La decisión de cuál recetar y en qué dosis es competencia del especialista, que tendrá en cuenta una serie de factores como:

  • El tipo de crisis
  • La frecuencia con la que tienen lugar
  • La edad del paciente
  • El estilo de vida del paciente

En la mayoría de las personas que sufren epilepsia, las crisis suelen ser controladas con un único medicamento, siempre que sea administrado en dosis óptimas. No obstante, a veces se necesita una combinación de fármacos, que incrementa el riesgo de aparición de efectos secundarios.

Afortunadamente, en la mayoría de los casos, los efectos secundarios de los medicamentos antiepilépticos no son graves. Ahora bien, los fármacos contra la epilepsia pueden también interactuar con otros fármacos, provocando efectos dañinos. De ahí la importancia del control médico de los medicamentos anticonvulsionantes que se estén tomando.

En el caso de experimentar síntomas de depresión, cansancio y fatiga extremos, dificultades para hablar, psicosis o problemas de movimiento, ha de consultarse inmediatamente con el médico.