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Morfina: ¿Qué es, para qué sirve y cuándo aplicarla?

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Morfina: ¿Qué es, para qué sirve y cuándo aplicarla?
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Morfina es el nombre recibido por un analgésico que se obtiene de la planta del opio (Papaver Somniferum), conocida comúnmente como adormidera. Por tanto, pertenece a un tipo de medicamentos denominados analgésicos opiáceos o narcóticos. El opio fue una droga muy empleada en la antigüedad que a día de hoy ha sido sustituida por sus derivados, entre los que se encuentra la morfina.

En este artículo explicamos qué es la morfina y cuáles son sus aplicaciones principales, sus posibles efectos secundarios y contraindicaciones, las dosis recomendadas y su relación con otros fármacos similares.

¿Qué es la morfina y cuándo se aplica?

Definir la morfina implica hablar de un fármaco para el alivio del dolor de moderado a fuerte. El uso de las cápsulas y tabletas de liberación prolongada de morfina se indica para el alivio de un dolor fuerte que no cesa y que no puede ser controlado mediante la utilización de otros medicamentos analgésicos. También existe morfina en solución líquida.

En concreto, la morfina es usada en:

  • Dolor postoperatorio
  • Dolor oncológico
  • Dolor crónico intenso que resiste a otros analgésicos
  • Dolor asociado a infarto de miocardio
  • Dolor transitorio de intensidad severa

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¿Para qué sirve?

La morfina es una sustancia psicoativa que deriva de la planta del opio o adormidera, como ya se ha señalado. Esta droga actúa como los demás derivados del opio, esto es, como un potente agente depresor del sistema nervioso y forma parte del grupo de sustancias psicolépticas.

Así, la morfina produce efectos que se asocian principalmente a la disminución de la actividad cerebral, provocando un potente efecto relajante, narcótico y analgésico. Es más, su mismo nombre evoca tales efectos, al provenir de la figura griega de Morfeo.

Es un efectivo sedante pre-operatorio y un suplemento de la anestesia general. El sulfato de morfina es administrado por vía oral, intratecal, parenteral, epidural y rectal. Su administración por vía oral cuenta con entre un 16% y un 33% de la potencia observada cuando es administrada por vía venosa.

Su uso está también muy extendido a nivel médico como analgésico y anestésico a la hora de combatir los dolores ocasionados por algunas cirugías o ciertas enfermedades como el cáncer.

En ocasiones también se ha utilizado como tratamiento de la adicción y del síndrome de abstinencia provocado por la heroína, droga que deriva de la morfina. Sin embargo, este uso entraña el riesgo de adquirir adicción y dependencia a la morfina, por lo que ha de estar exhaustivamente regulado.

Su uso recreativo, aunque existe, se halla totalmente desaconsejado, dado que su consumo incontrolado puede ocasionar efectos secundarios tan graves que incluso llegan a poner en peligro la vida de sus consumidores.

¿Cómo se aplica la morfina? Dosis recomendada y precio aproximado

La morfina, igual que sucede con el resto de los derivados del opio, presenta su acción en el organismo dada la forma en la que interacciona con los receptores de opioides endógenos presentes en este, de los que es agonista.

Asimismo produce un efecto en lo relativo a la síntesis y transmisión de noradrenalina, lo que produce una menor transmisión de esta sustancia.

La presentación de la morfina puede ser:

  • En solución inyectable de morfina hidrocloruro al 1% o 2%: en procesos dolorosos de intensidad severa; dolor crónico de origen maligno; dolor postoperatorio inmediato; dolor asociado a IAM; ansiedad ligada a cirugía; dispnea ligada a insuficiencia ventricular izquierda y edema pulmonar
  • En formas orales: en líquido, en tabletas de liberación prolongada (acción prolongada) y en cápsulas de liberación prolongada (acción prolongada): dolor postoperatorio y tratamiento prolongado del dolor crónico intenso. Los comprimidos deben ser tragados enteros, sin romperse, masticarse o triturarse

La solución de morfina suele venir acompañada de una taza de dosificación o jeringa para poder ajustar la dosis a la establecida por el médico, quien también será el encargado de establecer la periodicidad de las tomas en los casos de que el tratamiento consista en tabletas o cápsulas de liberación prolongada.

Es habitual que el médico comience por indicar que se inicie con una dosis baja de morfina, que se irá aumentando gradualmente hasta lograr un control del dolor. Si esto no llega a producirse, el médico puede proceder a un reajuste de la dosis

En cualquier caso, la dosis de morfina tomada ha de ser exhaustivamente controlada por el médico, no pudiendo el paciente, rebajarla, aumentarla ni dejarla de tomar repentinamente, pues esto daría lugar al experimento de síntomas de abstinencia, secreción nasal, dificultades para conciliar el sueño o permanecer dormido, ansiedad, sudoración, irritabilidad, escalofríos, dolor muscular, de articulaciones o de espalda, vómitos, náuseas, pérdida de apetito, etc.

Los medicamentos, como sucede con las drogas, pueden ser causantes de numerosos accidentes de tráfico. La morfina puede afectar la capacidad de conducir y de usar máquinas de quien la ingiere, por lo se aconseja a sus consumidores se abstengan de conducir u operar con maquinaria pesada con el objetivo de impedir accidentes.

El precio aproximado de la morfina va a depender del formato adquirido, si bien un envase de 60 comprimidos de morfina ronda los 7€, mientras que las 10 ampollas de solución inyectable de morfina rondan los 3€.

Efectos secundarios y contraindicaciones

Mientras se esté efectuando la cirugía o procedimiento, el personal médico encargado deberá prestar la máxima atención al estado de funcionamiento de cada sistema del cuerpo del paciente, a fin de detectar a tiempo la producción de cualquier efecto secundario grave.

Efectos secundarios de morfina:

  • Han de ser consultados con el médico en caso de no desaparecer y comprenden: somnolencia, sequedad de boca, nerviosismo, cambios de humor, reducción de pupilas, dolor de cabeza, dificultad o dolor al orinar, calambres y dolor de estómago
  • Potencialmente graves. Han de ser inmediatamente comunicados al médico en caso de aparecer y comprenden: color de la piel púrpura o azul, cambios en el ritmo cardíaco, alucinaciones, agitación, sudoración, confusión, espasmos, temblores, intensa rigidez muscular, vómitos, náuseas, falta de apetito, debilidad, falta de capacidad para lograr o mantener la erección, irregularidad en la menstruación, urticaria, desmayos, sarpullidos, inflamación de ojos, boca, labios, garganta o rostro, dificultad al tragar o respirar, ronquera y dolor de pecho

Contraindicaciones de morfina:

  • Reacción alérgica de cualquier tipo
  • Posible interacción con la toma de otros medicamentos
  • Embarazo y lactancia
  • Niños menores de un año de edad
  • Pacientes con depresión respiratoria o enfermedades respiratorias de las que cursan con obstrucciones graves
  • Traumatismo craneal o presión intracraneal elevada
  • Proximidad a una intervención quirúrgica o hasta pasadas 24 horas de la misma
  • Trastornos convulsivos

Otros fármacos relacionados:

Video explicativo sobre la morfina:

Referencias y fuentes: