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Oxígeno: ¿Qué es, para qué sirve y cuándo aplicarlo?

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Oxígeno: ¿Qué es, para qué sirve y cuándo aplicarlo?
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Oxígeno medicinal es el nombre que recibe un gas vital que sirve para el tratamiento de los pacientes en todas las etapas de su vida, desde el mismo momento que el bebé lleva a cabo su primera respiración.

Dentro del entorno hospitalario, en el que resulta impensable la inexistencia de oxígeno, su suministro es fiable y constante, estando presente en quirófanos, unidades de cuidados intensivos y salas del propio hospital. También es muy importante el papel que cumple en la atención domiciliaria de los pacientes.

En este artículo explicamos qué es el oxígeno medicinal y cuáles son sus aplicaciones principales, sus posibles efectos secundarios y contraindicaciones, las dosis recomendadas y su relación con otros anestésicos similares.

¿Qué es el oxígeno y cuándo se aplica?

Definir el oxígeno implica hablar de un gas incoloro, inodoro, poco soluble en agua e insípido que además es oxidante, no inflamable y comburente. A nivel industrial se obtiene por destilación fraccionada del aire líquido. Puede ser suministrado en estado gaseoso a alta presión y también en estado líquido a baja temperatura.

El tratamiento con oxígeno se aconseja en los siguientes casos:

  • Para alimentar los respiradores en anestesia-reanimación
  • Para corregir la falta de oxígeno de diferentes orígenes que requieren la administración de oxígeno a presión normal o alta
  • Para administrar mediante nebulizador los medicamentos para inhalación

óxigeno

¿Para qué sirve?

Hay que partir de la base de que el oxígeno es un elemento esencial para el organismo humano, no solo para garantizar la supervivencia, sino también para el bienestar general.

En el ámbito anestésico, gases medicinales del estilo del oxígeno, el óxido nitroso, las mezclas de oxígeno y óxido nitroso y el aire, constituyen una clave en lo referente a la segura y eficaz atención al paciente.

Igualmente el oxígeno medicinal se utiliza en la recuperación de pacientes sometidos a una intervención quirúrgica con respiración artificial con el fin de prevenir daños posibles y en la prevención de insuficiencia respiratoria.

Por último, también es utilizado en la fase de reanimación, en pacientes que se encuentran en la Unidad de Cuidados Intensivos, en el tratamiento de pacientes que han sufrido quemaduras, en el tratamiento de hipoxias y en la terapia hiperbárica.

Los gases medicinales como el oxígeno suponen a día de hoy una herramienta imprescindible en el área médica y los avances tecnológicos permiten sacar el máximo beneficio a sus aptitudes. Este tipo de gases entran en la categoría de los medicamentos y forman parte de la red sanitaria.

¿Cómo se aplica el oxígeno? Dosis recomendada y precio aproximado

El oxígeno medicinal en su vertiente de anestesia durante los procesos operatorios, ha de ser aplicado por un anestesista capacitado y en un entorno controlado, como pueda ser una sala de operaciones.

En cuanto al tratamiento con oxígeno, puede efectuarse bajo presión normal (tratamiento con oxígeno normobárico) y bajo presión elevada (tratamiento con oxígeno hiperbárico).

El tratamiento con oxígeno a alta presión solo debe administrarse por profesionales sanitarios cualificados, con el objeto de evitar el riesgo de lesiones por fluctuaciones fuertes en la presión.

El uso del oxígeno en el hogar, debido a una enfermedad, requiere saber cómo usar y almacenar el oxígeno. El paciente tendrá a su alcance oxígeno almacenado en tanques bajo presión o podrá producirlo mediante una máquina denominada “concentrado de oxígeno”.

Muchos pacientes optan por tener tanques grandes que mantener en casa y otros pequeños para usar en sus desplazamientos. El tipo de oxígeno más recomendable es el oxígeno líquido, que se puede movilizar con facilidad, ocupa menos espacio que los tanques de oxígeno y es una manera más fácil de transferir el oxígeno a tanques de tamaño más reducido que acompañen al paciente cuando tenga que salir.

El oxígeno medicinal no debe afectar la capacidad para conducir o utilizar máquinas. Pese a ello, si tras su administración el paciente se nota cansado, es aconsejable que no conduzca ni utilice maquinaria.

El precio aproximado del oxígeno como anestésico no se contempla en este caso, al no tratarse de un medicamento de venta al público. En cuanto a las botellas de oxígeno medicinal para uso domiciliario, el precio de una bombona de oxígeno de 2 litros ronda los 200€.

Efectos secundarios y contraindicaciones

Efectos secundarios del oxígeno medicinal:

  • Sequedad de mucosas nasal y labial (en oxígeno administrado mediante gafas nasales)
  • Con poca frecuencia: trastornos respiratorios, torácicos y mediastínicos como la atelectasia, dolor que se asocia a la respiración y tos seca así como trastornos del oído y del laberinto con la oxigenoterapia hiperbárica
  • Raramente: trastornos oculares que pueden llegar a afectar a la visión en recién nacidos prematuros que resulten expuestos a altas concentraciones de oxígeno
  • Muy raramente: trastornos respiratorios, torácicos y mediastínicos como severa dificultad para respirar por fallo pulmonar agudo (Síndrome de distress respiratorio agudo) y trastornos del sistema nervioso como ansiedad, pérdida de conciencia, convulsiones epilépticas y confusión en casos de oxigenoterapia hiperbárica
  • Con cierta frecuencia: apnea o interrupción de la respiración en pacientes que sufran insuficiencia respiratoria crónica, lesiones en senos nasales, náuseas, mareos, neumotórax, pérdida temporal de la visión así como dolor y contracción muscular con oxígeno a alta presión, anemia, crisis de claustrofobia en pacientes sometidos a presiones de oxígeno altas en las cámaras hiperbárica, afectación en diferentes órganos con concentraciones altas de oxígeno en tratamientos a largo plazo de corazón, riñones, pulmones e hígado. En recién nacidos y bebés prematuros, daño intestinal con destrucción de los tejidos, malformaciones pulmonares y hemorragias en distintas localizaciones.

Contraindicaciones del oxígeno medicinal:

  • No puede usarse con materiales inflamables ya que el oxígeno permite y hasta acelera la combustión
  • No puede aplicarse oxigenoterapia hiperbárica en pacientes con neumotórax no tratados

Precauciones con oxígeno medicinal:

  • En casos de oxigenoterapia hiperbárica, la compresión y descompresión han de ser lentas en las cavidades del cuerpo que contienen aire y que se comunican con el exterior
  • En lactantes que precisen una concentración superior al 30%, se debe controlar regularmente la presión arterial parcial de oxígeno (PaO2) para que no sobrepase los 100mmHg, o sea, 13,3 kPa, dado el riesgo de aparición de alteraciones en la retina

Otros fármacos relacionados:

Video explicativo sobre el oxígeno:

Referencias y fuentes: