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Penicilamina: ¿Qué es, para qué sirve y cuándo aplicarla?

Penicilamina
Penicilamina: ¿Qué es, para qué sirve y cuándo aplicarla?
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Penicilamina es el nombre que recibe un medicamento usado para el tratamiento de seguimiento en el envenenamiento con plomo tras haber sido tratado con otros medicamentos, para el tratamiento de la enfermedad de Wilson (una afección que se hereda y que provoca la acumulación del cobre en el cuerpo, circunstancia que puede tener como resultado síntomas graves)para el tratamiento de la cistinuria (una afección que se hereda y que provoca cálculos en los riñones).

También se usa en conjunción con otros tratamientos para tratar la artritis reumatoide grave (una afección consistente en que el sistema inmune del cuerpo ataca a sus propias articulaciones, ocasionando hinchazón, dolor y pérdida de la función) que no mejora tras el tratamiento con otros medicamentos.

En este artículo explicamos qué es penicilamina y cuáles son sus aplicaciones principales, sus posibles efectos secundarios y contraindicaciones, las dosis recomendadas y su relación con otros fármacos similares.

¿Qué es penicilamina y cuándo se aplica?

Definir penicilamina implica hablar de un fármaco que pertenece al grupo de los antagonistas del metal pesado. Funciona para el tratamiento de la enfermedad de Wilson uniéndose al cobre adicional del cuerpo y propiciando su salida a través de la orina. Funciona para el tratamiento de la cistinuria uniéndose a la sustancia creadora de los cálculos renales y evitando su acumulación y formación.

medicamento Penicilamina

¿Para qué sirve?

Las principales indicaciones de penicilamina son:

  • Tratamiento de seguimiento para el envenenamiento con plomo tras haber sido tratado con otros medicamentos (al permitir la quelación del plomo, del mercurio, del hierro y del cobre y, con mucha probabilidad la de otros metales pesados, con los que forma complejos solubles estables que son excretados en la orina)
  • Tratamiento de la enfermedad de Wilson, uniéndose al cobre adicional del cuerpo y propiciando su salida a través de la orina
  • Tratamiento de la cistinuria, uniéndose a la sustancia creadora de los cálculos renales y evitando su acumulación y formación
  • Tratamiento de los cálculos recidivantes de cistina, facilitando su disolución al ser tratados de manera prolongada
  • Tratamiento de la artritis reumatoide, disminuyendo algunas acciones del sistema inmune
  • Tratamiento de determinados tipos de cánceres hepáticos, en ciertas ocasiones

¿Cómo se aplica penicilamina? Dosis recomendada y precio aproximado

Penicilamina se suele presentar en cápsulas y tabletas de 250 mg, para su administración por vía oral.

Lo habitual es tomar este fármaco con el estómago vacío, como mínimo una hora antes o dos horas después de comer y al menos una hora antes o después de la ingesta de cualquier alimento o de la toma de leche.

Para el tratamiento de la enfermedad de Wilson y de la cistinuria, penicilamina se toma generalmente cuatro veces al día. Para el tratamiento de la artritis reumatoide, se toma generalmente una vez al día, si bien en dosis aumentadas, se puede tomar hasta cuatro veces al día.

Será el médico o farmacéutico quien ajuste la correcta dosis a la patología a tratar, al mismo tiempo que establezca la frecuencia entre tomas. Es importante tomar penicilamina aproximadamente a las mismas horas todos los días. También hay que respetar las dosis recetadas, sin aumentarlas ni reducirlas. Tampoco han de tomarse las dosis con mayor frecuencia que la prescrita por el médico. A menudo, el médico comienza recetando una dosis baja de penicilamina, que irá aumentando gradualmente.

El tratamiento de la enfermedad de Wilson y de la artritis reumatoide puede precisar la toma de penicilamina de uno a tres meses o más antes de que se sienta el beneficio completo de este fármaco. En cualquiera de sus usos, ha de seguir tomándose penicilamina aunque el paciente se sienta mejor.

En ningún caso debe abandonarse el uso de este fármaco sin consultar antes con el médico, incluso en el caso de que los síntomas que motivaran su toma empeoren. Dejar de tomar penicilamina repentinamente puede conllevar un mayor riesgo de desarrollo de una reacción alérgica cuando el medicamento sea tomado de nuevo.

Resulta esencial que el paciente vaya informando al médico en relación a cómo se siente durante el tratamiento con penicilamina. Según sea la evolución, el médico valorará la posibilidad de tratamiento con otro medicamento o de reducir, retrasar o detener el tratamiento en función de los efectos secundarios que el paciente pueda llegar a presentar.

El precio aproximado de penicilamina es de 12,5€ por una caja de 30 cápsulas de 250 mg.

Efectos secundarios y contraindicaciones

Penicilamina, como cualquier otro fármaco, puede producir efectos secundarios y está sometida a una serie de contraindicaciones, que han de ser previstas antes de comenzar el tratamiento.

Efectos secundarios de penicilamina:

  • Fiebre
  • Rash cutáneo
  • Artralgias
  • Agrandamiento de ganglios linfáticos
  • Aumento de peso
  • Hematuria
  • Debilidad o cansancio poco habituales
  • Mialgia
  • Visión borrosa
  • Hemoptisis
  • Disfagia
  • Disnea
  • Dificultad para hablar o masticar
  • Coluria
  • Prurito
  • Vómitos
  • Anorexia
  • Náuseas

Contraindicaciones de penicilamina:

  • Deberá evaluarse la relación riesgo-beneficio ante la presencia de disfunción renal y agranulocitosis o anemia aplásica

Interacciones de penicilamina:

  • Los depresores de la médula ósea, los compuestos de oro y los inmunopresores (a excepción de los glucocorticoides) son susceptibles de aumentar el riesgo de reacciones hemáticas graves o de reacciones renales adversas
  • Los suplementos de hierro puede que disminuyan los efectos de la penicilamina
  • La penicilamina puede producir neuritis periférica o anemia, ya que actúa como antagonista de la piridoxina o puede aumentar la excreción renal de la misma

Precauciones con penicilamina:

  • Durante el embarazo no se recomienda su utilización y, en el caso de administrarse, se aconseja la limitación de la dosis máxima a 1 gramo
  • Los pacientes mayores de 65 años muestran una especial propensión a desarrollar toxicidad hemática con la penicilamina
  • Los efectos trombocinéticos y leucopénicos incrementan la incidencia de infección microbiana, hemorragia gingival y retraso en la cicatrización
  • Se pueden producir ulceraciones orales cuya apariencia sea la del muguet oral y, con muy poca frecuencia, glositis o gingivoestomatitis
  • Se puede producir deterioro del gusto con la terapéutica
  • Se recomienda un consumo elevado de líquidos para ayudar a la prevención de los cálculos de cistina

Otros fármacos relacionados:

Video explicativo sobre la penicilamina:

Referencias y fuentes: